HUMOR EN SERIO.

               VV.AA.: Franz Kafka, Jaroslav Hasek, Karel Polacek, Ingnát Herrmann, Vojtech Rakous, Karel Capek, Bohumil Hrabal y Svatopluk Cech.

                Editorial: La Fuga.

Ingenio y figura de los checos.

 Por Antonio Picazo. (Escritor y periodista, especializado en reportajes de viajes. Crítico de literatura de viaje).

HUMOR EN SERIO (VV.AA.).jpg

           No sé exactamente por qué, pero siempre que leo algo de algún escritor checo semiclásico sus escritos me recuerdan a Praga. Y eso que la capital de la República Checa, salvo en algún caso evidente (J. Neruda, por ejemplo) o en alguna que otra mención suelta, esa ciudad no suele figurar como tal, ni mucho menos de manera expresa, en el cuerpo argumental de los textos que provienen de esos autores. Pero, sí, el caso es que éstos cuelgan en sus escenas la etiqueta de denominación de origen de aquella ciudad de Bohemia.

         Por ejemplo, en la obra de Kafka, Praga está presente a pesar de que Franz apenas la menciona. Y eso les pasa a otros tales como los autores que se reúnen en el libro “Humor en serio”, publicado por la animosa y nueva editorial, La Fuga, una cierta antología en donde el ingenio y, porqué no, la mala uva, embadurna las paginas de once relatos, algunos de ellos deliciosos.

         Y el desfile comienza, por supuesto, con Franz Kafka y con dos relatos que incluso a ciegas se ve, se nota, que son de procedencia de este siempre peculiar escritor. El primero, “El ayunador profesional”, envuelto por las brisas y brumas de un extrañamiento propio de “La transformación” (La metamorfosis); y el segundo muy en la cuerda de “El castillo”, o “El proceso”. Es decir, un propio estilo que hace natural y real una situación absurda y, claro, turbadora. Desasosiego como la idea que expresa un personaje del segundo relato “Sentirse insatisfecho”, eso de que no preocupa tanto el hecho de que se aparezcan fantasmas, sino que lo que realmente inquieta es el porqué se nos aparecen, qué es lo que provoca su aparición.

         Marca de la casa también son los dos textos de ese indestructible pirado que fue Jaroslav Hasek. El primero de ellos, una delirante historia de un tipo que inventa un cinturón que cura la estupidez: firma y sello, ya digo, del disparate corrosivo habitual de Hasek. El segundo, una imaginativa y espiral historia, “El caso del hamster”, en donde progresivamente se van implicando más y mas personajes y animales. Resulta algo inquietante.

         Luego hay en “Humor en serio” dos atroces relatos críticos, por un lado, “El escandaloso caso Houlesek”, de Karel Capek. Sobre la manipulación mediática, sobre las campañas de descrédito –principalmente a políticos– y de lo que esos políticos necesitan y dependen de esas corrientes, aunque sean tóxicas y negativas, y de cómo las echan de menos cuando éstas dejan de fluir olvidando a su víctima. Trata además, de la casi total negativa de rectificación de la prensa. ¡Guasp!, parece algo escrito en el día de ayer y en algún país democrático de supuesta libertad de expresión.

         Y por otra parte, “El tiovivo”, de Karel Polacek”. Acerca de la burocracia y sus laberintos. El eterno nacer, morir y retornar del papeleo. El pesado y elefantiásico cuerpo del Estado, apenas movido por una obtusa mente encerrada en un cráneo enmohecido y autocomplaciente. Dice Polacek en su relato “El tiovivo”: Los formularios como ese son interesantes por tener más apartados de los estrictamente necesarios; quienes los redactan parten de la idea de que, cuantos más apartados tiene, tanto mayor es la autoridad que la  oficina en cuestión infunde”.

         Hay otras historias como “El mar”, de Svatopluk Cech, acerca de cómo hay personas que desean ser solicitadas para hacerse visibles. Son aquellas que pasan desapercibidas porque a nadie les interesan, pero también porque tampoco a ellas les interesa lo de los demás. “De la vida de un deudor”, de Karel Polacek, habla de  un sablista crónico y cautivo, de su constante inclinación a pedir dinero prestado, un dinero que nunca devuelve. “El señor Vasek”, de Ignát Herrmann”. Una historia sobre aquellos que en sus argumentos de vida y discusión, siempre se amparan en lo que dicen otros, con frecuencia imaginándose lo que los otros dicen, incluso inventándose la propia existencia de esos otros.

         El único que mea fuera del tiesto en esta antología es el decepcionante relato de Bohumil Hrabal, “Protocolo”. Texto experimental que carece de gracia y desentona entre la línea general humorística del conjunto del libro. Un historia que se olvida con la misma facilidad con que se recuerdan otras que componen “Humor en serio”.

         En fin, que además del nexo del humor, las narraciones que se agrupan en “Humor en serio”, se identifican con atmósferas de viviendas y vecindarios, con patios, galerías interiores y escaleras indecisas; o tabernas, o vidas sórdidas y anhelantes. Pura Praga.

Lo mejor:    Las dos historias de Jaroslav Hasek. El desasosiego perpetuo de Franz Kafka. Los relatos críticos sobre la burocracia (Karel Polacek) y las manipulaciones mediáticas (Karel Capek).

Lo peor:      La narración de Bohumil Hrabal.

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