A propósito de… Máximo Muñoz Escribano

El 28 de noviembre de 2016 tuvimos como invitado a Máximo Muñoz Escribano. Máximo es psicólogo y farmacéutico; además, ha escrito varios libros, ha vivido durante tres años en Guinea Ecuatorial, y es buen conocedor de algunas zonas del continente sudamericano.

La reunión comenzó con Máximo contándonos cosas sobre su estancia de tres años en Guinea Ecuatorial. Lo que más le interesó del país desde un primer momento fueron las creencias y las tradiciones africanas, en especial las de los fang, y, aunque reconoce que como expatriado no es fácil enterarse de mucho, apunta que él sí consiguió profundizar hasta donde quería, especialmente a partir del segundo año. En cuanto a la mentalidad africana, nos hablaba del concepto de “vivir aquí y ahora” propio de los africanos, en relación a que allí no existe el “esta tarde” ni el “mañana a la hora tal”, y que las cosas, en cambio, se suelen hablar o resolver en el momento. También difiere allí la interpretación de las enfermedades, que son vistas como algo que ha sido impuesto por alguien, y no como algo azaroso o casual, o derivado de motivos fisiológicos. Después entró en el tema que tal vez más le interese: el de la brujería y el chamanismo. Él mismo asistió a rituales –como la Danza de los Espíritus, a través de la cual la sabiduría pasa de los espíritus a un chamán o curandero, antes de que éste comience a pasar consulta- y fue testigo de la existencia de los allí llamados zombis . Con ese nombre se conoce en África a las personas que han sido “muertas” hasta el estado de coma –mediante una toxina del aparato digestivo del pez globo- y posteriormente “resucitadas” –después de haber sido enterradas, y a través de un alcaloide vegetal-, aunque generalmente sin voluntad ni memoria. Máximo tuvo una alumna que había pasado por ese proceso, que generalmente se lleva a cabo por venganza, y en el que tanto el ngongang o brujo como la comunidad creen a ciegas, ya que se trata de un asunto cultural. En ocasiones, los zombis son enviados a otro país, y a veces se vuelve a matar a un muerto para asegurarse de que no se trate de un zombi. También habló de manera más general sobre otros aspectos que han sido tradicionalmente vinculados con África, como el vudú –que nació en Togo y en Benin y que en Guinea recibe el nombre de kong- y la antropofagia, al respecto de la cual nos informó de que los fang han sido antropófagos, de que hay rumores de que incluso hoy en día el dictador come carne humana y de que un amigo suyo español le dijo haber visto mientras buceaba un cadáver humano macerándose entre manglares. Dentro de este apartado de las creencias y tradiciones africanas, también hubo tiempo para hablar de la evoca, una sustancia procedente de un arbusto de los bosques de África Central, con efectos similares a los de la ayahuasca, que, como ella, produce experiencias oniroides –o relacionadas con lo onírico y con lo que va más allá de lo consciente-, y que, según Máximo, son más importantes en las sociedades cazadoras-recolectoras por dar estas más importancia a lo inconsciente de lo que ocurre en una sociedad como la nuestra, donde prima lo consciente.

Sobre las etnias del país, nos habló sobre todo sobre los fang –la etnia mayoritaria- y sobre los bubis –llegados de Nigeria y asentados en Guinea-, ambas de origen bantú, aunque también mencionó a los annnoboneses -naturales de la isla de Annobón, cerca de Angola y que se dedica a la pesca del cachalote-, a los ndowe, a los bisíos e incluso a unas comunidades de pigmeos que, aunque él no ha conocido, están reconocidas por el gobierno.

En cuanto a las diversas zonas de Guinea y a su interés para el turista/viajero, nos contaba que tal vez la zona más interesante para él es la de la frontera con Camerún, donde es posible avistar fauna tal como cocodrilos, hipopótamos, gorilas, etc. También habló sobre el Parque Nacional de Alén, y sobre algunos lugares en los que es posible practicar ecoturismo de aventura o disfrutar de playas tropicales y volcánicas en las que desovan tortugas marinas. El tamaño del país es similar al de Galicia, y cuenta con unos 200 kilómetros de costa. Se puede conseguir un visado para visitar el país, aunque no es sencillo –piden una analítica médica y un certificado de penales y los otorgan de forma aleatoria-, y moverse por el país es tedioso, por la presencia continua de controles, barreras, peticiones de dinero, etc. Ambas circunstancias parecen estar orientadas a desanimar a los turistas de la visita al país, para que la población siga estando aislada.

Hablando más sobre la actualidad del país, para él, Guinea está en un momento de cambio, en el que, inmerso en una dictadura militar, mira a Occidente y al capitalismo. Guinea cuenta con la mayor renta per cápita de África, pero es un dato engañoso porque el 75% de la población vive solo con un dólar al día, mientras que el resto sí vive con la mente estructurada “a lo occidental”. Incluso existieron rumores de que el gobierno guineano había ofrecido a España pagar su deuda pública. Se están construyendo infraestructuras (autopistas, una ciudad futurista en plena selva…). La esperanza de vida se sitúa entre los 50 y los 55 años. Aunque el sistema político consiste en una dictadura, se celebran elecciones para elegir ministros, concejales, etc, aunque los resultados electorales son frecuentemente retocados por el dictador.

Sobre la percepción de España, Máximo indicó que nota que son más pro-españoles de lo que ocurre en Sudamérica y Centroamérica. El propio dictador es pro-español, aunque también ha tenido acercamientos con Francia. Los estudios allí se pueden convalidar con los españoles, con el fin de que el castellano se mantenga como lengua vehicular, y, de hecho, su sistema educativo es un calco al de nuestro país, de la misma manera que ocurre con el derecho o la sanidad. Incluso se permite a las personas tener la doble nacionalidad –algo que antes no ocurría- y han conseguido que el castellano sea lengua oficial en la Unión Africana. En cualquier caso, no se abandona la asunción por parte de los guineanos de que los blancos son débiles física y psicológicamente, ya que en África se está mucho más acostumbrado al sufrimiento.

En último lugar, y a colación del tema de la sustancia de la evoca y de sus efectos en el cerebro, también estuvimos hablando sobre algunos aspectos relacionados con la Física Cuántica y con el Psicoanálisis, menos relacionados con el viaje.

Y terminaba así la reunión, tras la que no nos quedó más que agradecerle a Máximo su visita.

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