A propósito de… Enrique Gallud

 
El 20 de Octubre de 2014 recibimos la visita del escritor, profesor y orientalista Enrique Gallud Jardiel. Enrique es especialista en la India, país en el que incluso llegó a doctorarse y sobre el que ha escrito diversos libros.

Comenzamos hablando precisamente sobre esos libros que ha escrito, conversación en la que nuestro invitado nos comentaba que los libros que más ha disfrutado haciendo son los que menos se han vendido. Aunque no ha escrito libros de autoayuda, considera que la literatura es una buena autoayuda para él. Según Enrique, leer no siempre es fácil, en el sentido de que algunos libros cuestan más, pero cuanto más se tarda en leer un libro, más se piensa y se reflexiona sobre él, y mejor resulta la experiencia. Según nos contó, hay mucha diversidad de temas indios en la literatura española. Uno de sus últimos libros es “Cuentos tradicionales de la India”, que es una recopilación de diversas historias escritas y orales. 

Después entramos en el tema estrella de la velada: la India. En el siglo XVII la India era el país más rico del mundo por sus especias y sus joyas, pero después llegó el colonialismo, y en particular el cruel sistema que Inglaterra implantó allí. Según nos contó Enrique, sobre el sistema de castas, los antropólogos dicen que la distribución lógica del trabajo es útil y recomendable –era muy similar, de hecho, a la que existía en lo que se llama Occidente-, y que incluso llevó a la India a una época de prosperidad. Los indios creen en la transmisión genética de las habilidades, lo cual unido a que una profesión se aprende más fácil en casa, llevó a una situación en la que los cargos eran hereditarios. La injusticia comienza cuando en el siglo XIX, con la llegada de musulmanes y persas, se cierran en su cultura y se abandona la movilidad social, a la vez que las clases altas empiezan a mirar con superioridad a las bajas. Las personas se dividían entre: 1) Sacerdotes, intelectuales y artistas; 2) Guerreros, gobernantes, políticos y administrativos; 3) Comerciantes; y 4) Artesanos, campesinos, y gente que proporciona servicios. Los brahmines controlan la religión y los textos sagrados, aunque no el dinero ni el poder. Por su parte, los intocables, son personas que han sido expulsadas de su casta, y solamente pueden relacionarse con otros intocables. Las personas extranjeras son también asignadas en una u otra casta según su profesión. 

Sobre el hinduismo, nuestro invitado indicó que no es exactamente politeísta, sino que tiene un concepto único de divinidad, como el cristianismo –que, por otra parte, también tiene muchas vírgenes-, aunque en su religión esa divinidad se manifieste a través de diferentes formas. El hinduismo puede considerarse más una filosofía que una religión, y es tan amplio en su concepción, que nunca ha tenido problemas con la ciencia, llegándose incluso a la situación de que algunos descubrimientos científicos recientes han sido similares a interpretaciones simbólicas de la India Antigua. Por otro lado, existen ceremonias para que los extranjeros puedan convertirse en hindúes. En lo que concierne a la relación de los hindúes con los animales, no solo las vacas son sagradas, como comúnmente se cree. También son sagrados los monos, las serpientes, etc. Todos los animales son sagrados, porque lo que es sagrado es la vida. Todo lo que existe es divino, y, de hecho, piensan que cada dios va montado en un animal distinto. 

Avanzando en la cultura de la India, Enrique nos contaba que está muy presente la Ley del Karma, que consiste en la aceptación de las situaciones como consecuencia de los hechos y comportamientos pasados, y en la esperanza de balance con la situación futura. Es por este concepto por el que en la India los pobres no odian a los ricos, y no se odió a los ingleses cuando llegaron. Para ellos, las cosas malas ocurren por ellos mismos, a diferencia de lo que ocurre con los materialistas ateos –para quienes todo depende de la casualidad- y de las personas que siguen religiones semíticas –quienes confían todo a los designios de un Dios-. En cuanto a la reencarnación, la creencia es que las almas van aprendiendo y evolucionando, por lo que no son normales cambios muy bruscos en la apariencia de los seres. Habría seres superiores a los humanos, pero no son conocidos, de la misma manera que la hormiga no conoce al ser humano ni su funcionamiento. La reencarnación explica que a veces los indios maltraten a los animales, pues los creen seres malvados en vidas anteriores ahora reencarnados en animal por ese motivo. El indio piensa también que puede hacer las cosas en otra vida, por lo que en general vive con más calma. En la manera de pensar de los indios, el conocimiento –asociado con el bien- y la ignorancia –asociada con el mal- son la base para valorar y evaluar todo, y en ese sentido, es más importante tener conocimiento que ser bueno. Su ética es diferente, y aprender y desarrollarse es lo que hace bien. Los indios no han sido nada proselitistas, y no han intentado inculcar sus ideas a nadie, porque son tolerantes, y porque piensan que la otra parte ya se dará cuenta de la idoneidad de sus propias ideas.

Sobre la influencia e interacción con otras culturas, señaló que Schopenhauer conocía y basó sus teorías en la cultura india, aunque otros autores han descrito a los indios como poco menos que salvajes. 

Terminábamos así una nueva tertulia con invitado, en la que pudimos aprender no pocas cosas del enorme e interesante país indio.

 Sergio Gonzalo

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