Murallas y Expatriados

​Las murallas pueden ser de ladrillo o humanas, en ambos casos hay algunas que se pueden cruzar y otras que nunca se abren ni se abrirán. Mi primera muralla está en Katmandú y es el Café Nueva Orleans, entre callejas oscuras, llenas de polvo que masticas, entre cláxones afónicos y socavones, aparece este remanso de paz al que se accede por una puerta en la amurallada entrada, consta de un patio a media luz lleno de mesas corridas para grandes grupos o mesas para la intimidad de dos personas, a dos alturas, con un pequeño escenario y una zona cerrada por si llueve, la vegetación es la justa para sentirte fresco y no jugar al escondite, en este café encuentro mis otras murallas. Los expatriados. Son de muy difícil apertura por no decir que casi imposible, solo te muestran la parte que ellos quieren que visites. Los que más encuentro son de procedencia inglesa, francesa o alemana por lo que su piel y color de pelo les suele delatar. No rozan la superioridad con la que se movían en siglos pasados, ni su elegancia, pero si destilan ese “yo lo sé todo de tu país”, vengo de un país mejor y tu eres inferior. Son importantes allí por tan solo su procedencia.

​El grupo que me ocupa se ha encontrado como siempre de forma casual, voy al café y alguien habrá. Uno de ellos ya estuvo bebiendo antes que los demás y lleva la voz cantante, algunas veces literal, canta, siempre hay algún nativo orgulloso de estar entre ellos que también se siente superior al resto de sus compatriotas. Los expatriados, están solos habitualmente, y no sé porque, siempre, cruzan las piernas, son flacas y casan perfectamente una encima de la otra, son austeros en sus ropas y se encienden el cigarro con la cabeza ladeada, suelen tener canas y barba, me asombra la capacidad que tienen para sentirse bien en esa soledad, soy incapaz, me gusta compartir los buenos momentos. Sentados alrededor de una mesa, se mezclan entre los más guiris que ellos. Jamás te miran ni intentan contactar contigo eres uno de los miles de guiris que ocupa el Café que aparece en la Lonely Planet todas las noches, están amurallados.

​Tengo una amiga irlandesa que opina que los expatriados no se relacionan con los viajeros compatriotas (y mira que hay irlandeses repartidos por doquier) porque se consideran perdedores de nuestro mundo, han tenido que irse para poder sobrevivir, me matiza incluso que nosotras no les gustamos porque les hemos rechazado cuando aún vivían en su país.

​Recuerdo un bar entre murallas, unas murallas con ojos sabios supervivientes a una y mil batallas, estoy en Dubrovnik. Dentro de las impresionantes murallas por donde pasear te deja una perfecta visión de lo que es vivir del mar pero protegiéndote de todo lo hostil que puede arribar; contra ello, se construyeron entre los siglos XII Y XVII y llegaron a medir 25 m. de altura, hoy en día son Patrimonio de la Humanidad, de esta humanidad presente con respecto a la histórica.

​Caminando entre murallas, avanzamos por la Calle Placa y al final, en la esquina, cerca de la iglesia de San Nicolás, encontramos un bar pequeño con una gran barra que ocupa casi todo el espacio, luz tenue, un partido de fútbol español en la televisión y cuatro mesas redondas con dos sillas; para subir al baño hay un escalón, pienso la cantidad de bocas a las que le ha robado un beso e incluso algún diente ese suelo. Comprobando el pelaje de la clientela, hay un grupo de mujeres maquilladas de forma excesiva que me miran de soslayo, otros cincuentones las sonríen y juraría que las conocen, no las saludan abiertamente, ellas también son cincuentonas. Nos oyen hablar en español y un prototipo de expatriado ruso me dice que me parezco a María Dolores Pradera cuando soy morena y bajita. No pude más que decirle que no era el primero que me lo decía y cantarle “La flor de la canela”. Daba igual. Como le podía explicar que realmente me solían confundir con Amaya la de Mocedades, actualmente Senectudes. Éste salió de su muralla con torpeza pero al menos salió.

​Mi expatriada favorita vive en Zahara de los Atunes, donde se puede encontrar la muralla del Palacio de las Pilas, del siglo XV que se utilizaba de Castillo, Palacio y Chanca (sala destinada a la preparación de los atunes) sus murallas les protegían de la piratería del Estrecho igual que les facilitaba su forma de vida, la pesca tradicional y antiquísima del atún de almadraba; al lado del rio Cachón del que dicen proviene la palabra cachondeo y bajo la sierra del Retín donde pacen las vacas retintas, manjar carnívoro. Aquí cohabita ella, se llama Lorraine, era francesa, ahora es de Cádiz, es la típica expatriada en un pueblo donde vivir como un bohemio y tener mala uva es un grado. Ella su muralla la usa con forma de pamela; si agacha la cabeza, no sabemos si duerme o ignora, además de que disimula arrugas. Cerca de los sesenta, tuvo familia e hijos en Paris, quienes cuentan que ya desaparecía cuando le venía en gana. Rubia y con esos kilos graciosos que te planta la menopausia. Por allí viene, con su ese caminar que te asegura que sus pechos no son de silicona. Vestido largo sin mangas ancho con porte estiloso, se sienta con nosotros pero está sola. Siempre está distante, habla de su casa, su trabajo, su vida, su familia y pide su caña. Se envalentona a despreciar a España frente a su gran patria, Francia, ante la pregunta de por qué entonces no vive allí, no tiene respuesta. Se calla y se vuelve a quedar sola, quizá más que antes. Se levanta y después de un Au Revoir! desaparece por las callejuelas del barrio de pescadores de Zahara.

​No acierto a pensar si se nace expatriado o si el carácter te lo da el expatriarte. Demasiadas murallas.

Ana Rodera

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s